La verdad que cuando se pasea por el centro de tu ciudad después de tanto tiempo, todo te transmite esa sensación y esa alegría. Todo te recuerda un pasado que hace que vibres con cada paso que das. "Volver al origen no es retroceder" (como decía en la entrada anterior) y más, si se hace acompañado de una de las personas que más ánimos y apoyo te da.
Son de esas pequeñas cosas que surgen sin planearlas, de un día para otro, insignificante, pero que son enormemente gratificantes. Ese paseo, esa calle, esa terraza, ese bar, ese rincón preferido... ahora tiene otro color, otro sabor, por que lo estás viviendo de otra manera. Lo miras con un color verde esperanza, lo vives como un tiempo de Adviento: expectante al futuro, si saber que va a pasar, pero sabiendo con que y con quién caminas.
Sin duda alguna se disfruta de la compañía de los padres, cada vez que se visita la ciudad donde naciste. Este día, que nombraba al principio, fue algo especial. Unía mi pasado con mi presente, mis viejos recuerdos eran compartidos con un presente agradable, placentero, divertido y de confianza.
Me alegra que la decisión que tomé en su día haya sido efectiva.
Apenas disfrutamos de alguna zambomba, de muchas luces de navidad, polvorones o un ambiente para recordar toda la vida. Pero quizás fuera/es eso lo que hace que hoy dedique una entrada a dos días de mi vida, compartida con personas echas de una esencia distinta. Quizás ahí está la magia del Adviento, en descubrir en cosillas insgnificantes de primera mano cosas que dejan recuerdo, que te hacen pensar, y que te dan que pensar después de haberlas disfrutado.
Sin duda alguna, a veces hay que tomarse un tiempo para conocer a los demás. Para esto me ha servido a mi el principio del Adviento, en conocer aún mejor a las personas que me rodean, en concreto a esta.
A partir de ahora, toca dedicarse un tiempo para conocerse a uno mismo, replantearse actividades, vida, entorno, y sobretodo encender de nuevo la mecha de la esperanza o soplarle un poquito para que se avive.
Gracias a ti Jorge por aceptar.
Gracias por ser tan distinto y tan parecido.
Gracias por ser especial, hacer que me sienta especial.
Gracias por dedicarme tiempo, dedicarnos tiempo.
Gracias por un trocito de Adviento.
Continuará...

