Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

miércoles 7 de diciembre de 2011

A+A= Adviento+Amigos

He tenido el placer de compartir dos días en mi ciudad, Jerez, con un muy buen amigo.

La verdad que cuando se pasea por el centro de tu ciudad después de tanto tiempo, todo te transmite esa sensación y esa alegría. Todo te recuerda un pasado que hace que vibres con cada paso que das. "Volver al origen no es retroceder" (como decía en la entrada anterior) y más, si se hace acompañado de una de las personas que más ánimos y apoyo te da.
Son de esas pequeñas cosas que surgen sin planearlas, de un día para otro, insignificante, pero que son enormemente gratificantes. Ese paseo, esa calle, esa terraza, ese bar, ese rincón preferido... ahora tiene otro color, otro sabor,  por que lo estás viviendo de otra manera. Lo miras con un color verde esperanza, lo vives como un tiempo de Adviento: expectante al futuro, si saber que va a pasar, pero sabiendo con que y con quién caminas.

Sin duda alguna se disfruta de la compañía de los padres, cada vez que se visita la ciudad donde naciste. Este día, que nombraba al principio, fue algo especial. Unía mi pasado con mi presente, mis viejos recuerdos eran compartidos con un presente agradable, placentero, divertido y de confianza.
Me alegra que la decisión que tomé en su día haya sido efectiva.
Apenas disfrutamos de alguna zambomba, de muchas luces de navidad, polvorones o un ambiente para recordar toda la vida. Pero quizás fuera/es eso lo que hace que hoy dedique una entrada a dos días de mi vida, compartida con personas echas de una esencia distinta. Quizás ahí está la magia del Adviento, en descubrir en cosillas insgnificantes de primera mano cosas que dejan recuerdo, que te hacen pensar, y que te dan que pensar después de haberlas disfrutado.

Sin duda alguna, a veces hay que tomarse un tiempo para conocer a los demás. Para esto me ha servido a mi el principio del Adviento, en conocer aún mejor a las personas que me rodean, en concreto a esta.
A partir de ahora, toca dedicarse un tiempo para conocerse a uno mismo, replantearse actividades, vida, entorno, y sobretodo encender de nuevo la mecha de la esperanza o soplarle un poquito para que se avive.




Gracias a ti Jorge por aceptar.
Gracias por ser tan distinto y tan parecido.
Gracias por ser especial, hacer que me sienta especial.
Gracias por dedicarme tiempo, dedicarnos tiempo.
Gracias por un trocito de Adviento.

Continuará...

lunes 31 de octubre de 2011

Volver al origen no es retroceder

"Tenemos miedo a entrar en los despachos, en la vida administrativa...
y no saber llevar nuestra vocación y nuestro trabajo a tantos
jóvenes lasalianos (lasallistas)"

Así reza esta frase en uno de los párrafos de la carta dirigida por parte de los Hermanos Jóvenes de La Salle al Consejo General en el último Capítulo General.
No nos sorprende el miedo que recogen estas líneas. La preocupación de los jóvenes Hermanos que ven como día a día deben de asumir con mayor parámetro la dimensión administrativa de los Centros lasalianos, Sectores, Distritos... Es un miedo generalizado hoy presente al que se le intenta dar respuesta. Pero, ¿cómo?
Es una realidad que el número de Hermanos, de vocaciones lasalianas, a disminuido. Los Hermanos ya son difíciles de encontrar en algunas comunidades, y no digamos si hablamos de las clases.
No obstante, no perdemos esa ilusión de que en estos tiempos se escuche y acepte la llamada de Dios. Un Dios perdido entre la multitud de etiquetas, marcas, drogas (para el cuerpo y la mente)... un consumo general que nos aplasta, que nos hunde y nos aleja del silencio de nuestros claustros, de nuestras pequeñas capillas, de los sagrarios.


La pregunta que podemos hacernos y que planteo: ¿Cómo sembrar estando en puestos tan lejos de los jóvenes?
Unos piensan que esta parrafada no es la realidad que nos rodea hoy en día. Otros piensan que no estamos tan alejados de aquellos que están más cerca del Reino de Dios, los niños, jóvenes necesitados. ¿Pero no es verdad que muchos jóvenes no conocen la realidad de los Hermanos? ¿No es cierto que otros tantos nunca han visto ese "ropaje" negro, ese "babero"?
Sí; deberá de ser cierto que hoy nuestra misión no es recoger frutos sino sembrar. ¿Pero cómo hacerlo? Muchas preguntas...
No pretendo responder a ninguna de estas cuestiones, por lo menos en el día de hoy. Es un tema para reflexionar.


"Lo sembrado por Dios no puede ser arrancado por el hombre" esta es la afirmación, optimista, que muchos podemos tomar prestada. ¿Tiene futuro el reinado de Dios? Como hablábamos antes, este consumismo que nos envuelve no debe ser el motivo para dejar caer nuestras esperanzas, para darse por vencido y "tirar la toalla".  Debemos de ser concisos en nuestras acciones. No debemos de tener miedo a la hora de abrir nuestras comunidades y darnos a conocer, tanto nuestra vida comunitaria y fraterna como nuestra vida contemplativa y de oración. Debemos de desprender fraternidad allá donde vayamos, por que no podemos dejar de ver en nuestro entorno como es necesario.
Muchos "debemos" y "tenemos", ¿seremos capaces?


Quizás el secreto de todo esto es volver al origen. Hay un verso en una famosa canción que dice así: "Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber
Mirar a nuestro alrededor y posicionarnos junto a los "indignados", a los manifestantes de "la Primavera Árabe", ocupar la Sorbona, recordar "aquél guerrillero loco que mataron en Bolivia" (extraído de: Papa cuéntame otra vez, Ismael Serrano).
Aprovechar estos cambios o "revoluciones" donde la participación masiva de jóvenes nos sorprende. Aprovechar estos momentos y espacios para crear y dar a conocer el "otro punto de vista". El cambio del mundo a través de la comunidad, de la fraternidad, del servicio, de la fe, del AMOR con mayúsculas. Gritar también con ellos: "¿Y el Reino de Dios? ...Empieza por ti "     "Yo soy Hermano, ¿Y tú?"


Ahí dejo esta cuestión que como veis recoge muchas ideas. Espero que nos sirva para reflexionar durante estos próximos días. Que nos ayude a conocernos más y a conocer más esto que nos rodea: la sociedad.
Que las palabras de estos Hermanos Jóvenes no sean en vano, sino sólo el comienzo o la provocación a nuestro sentir como Hermanos, como cristianos que vivimos en comunidad fraterna.




Danos claridad,
luz.
Danos valor, fortaleza,
coraje.
Danos Amor y no dejes
que perdamos esa ilusión.
Gracias por nuestras comunidades,
gracias por que somos Comunidad.

martes 4 de octubre de 2011

Hace tiempo

Hoy hace ya 2 años que llegué a tierras sevillanas. Era domingo.
Recuerdo las ganas que tenía de venir, de vivir en comunidad. También, como era lógico, tenía esa nostalgia y tristeza de tener que separarme de mis padres, con los que había estado toda la vida. Ellos, si que lo pasarían mal, supongo. Ya no por el hecho de que me viniera a vivir a una comunidad de religiosos, sino el simple hecho de mudarme de casa.
Ya han pasado 2 años... 3 cursos escolares. ¡Cómo pasa el tiempo!

Durante este tiempo, he experimentado sensaciones únicas y que estoy segur que si no hubiera sido por el hecho de estar en mi situación, no las habría experimentado. He crecido personalmente, he madurado rodeado de almas religiosas que me han intentado, estoy seguro, conducir como mejor pueden por el camino de la autenticidad, el amor y sobretodo por el camino de Dios.
He podido descubrir que lo que empezó siendo una simple frase de canción, se podía hacer realidad. Que podía luchar por aquellos sueños que me proponía. Que, aunque en algunos momentos no entendiera esa rara letra, podía hacer de ella un mundo. En este tiempo, descubrir que "merece la pena estar loco" es una forma de vida; que no estaré sólo, y sobretodo que puedo contagiar ha sido lo mejor.

Siempre agradeceré a mis padres todo aquello que soportaron. Seguramente algunas miradas criticas, o sentimientos que se removían en su interior. A mi hermana, que aunque estaba y está en la distancia, siempre anda por ahí, para apoyar las grandes decisiones.
Agradecer a tantos amigos o conocidos que he podido hacer aquí en Sevilla. Cada uno de ellos han ido aportando grandes cosas que me han ido haciendo crecer. No los nombro... ellos ya saben quienes son....
Y también a cuantas personas se han cruzado en mi camino a lo largo de estos dos años, tanto en La Salle, como fuera de ella.



Un gran día para recordar siempre, este 4 e Octubre.
En 4 días mi cumpleaños (8 de octubre) =)

jueves 29 de septiembre de 2011

Ahí está Dios, ¿dónde?

Domingo.
19'00h. Los hermanos tenemos reunión comunitaria, así organizamos el mes.
Aún es de día, hace viento y por tanto tenemos las ventanas del salón abierta.
Mucho ruido en la calle como para dejarnos trabajar. Parecen ser niños. Sí, son niños. La cancela del colegio está abierta de par en par, es por ello que todo el mundo aún puede acceder al parking.
Voy a cerrarla. bajo las escaleras concentrándome y poniendo cara de situación. los niños deben de salir del parking...

- ¡Venga! ya es hora de cerrar y no podéis estar aquí.
- Hola. tu eres un Hermano. Te he visto algunos días. - comenta un niño con ganas de entablar una conversación.
- ¿¡Pero tu eres Hermano!? ¡Por Dios!. - dice una niña, de unos 12 años, bastante sorprendida.
- Sí, por Dios soy Hermano; gracias a Él.
La chica continúa mientras yo ya voy cerrando la cancela:
- Y...¿Ahí vive Dios?
Los demás niños se mantienen al margen, distraídos con una pelota. mientras yo, que andaba liado con las llaves y el candado de la puerta, me detengo, la miro y contesto:
- Sí, aquí dentro.. o por lo menos eso intentamos.
- Debe de estar bien. - sigue la niña con cara de decepción al no poder entrar.
- ¿Pero sabes lo mejor?... - respondí yo, a asombro de la niña.
- Que ahí fuera, detrás de esta cancela también está Dios. Siempre va contigo...

Me despedí con una sonrisa y caminé hacia la puerta de casa (del colegio). La niña no se inmutó. Se quedó parada delante de esa gran verja hasta que entré y cerré la puerta principal del colegio.



Las casualidades que Dios va poniendo cada día en tu camino. Las de pequeñas conversaciones que mantienes a lo largo del día y que pueden hacerte llegar a pensar y reflexionar mucho.
A mí, esta pequeña me hizo pensar... ¿Dónde está Dios? Esté fuera o dentro de estos muros, seguiré escuchando que quiere de mí.

Y recordad: Al terminar el día...¿Dónde has te has encontrado con Dios? ¿Dónde Él contigo?






Mueveme mi Dios hacia ti.
Que no me muevan los hilos
de este mundo. No.
Mueve mi Dios hacia ti,
desde lo profundo.

Ahí está Dios, ¿dónde?

Domingo.
19'00h. Los hermanos tenemos reunión comunitaria, así organizamos el mes.
Aún es de día, hace viento y por tanto tenemos las ventanas del salón abierta.
Mucho ruido en la calle como para dejarnos trabajar. Parecen ser niños. Sí, son niños. La cancela del colegio está abierta de par en par, es por ello que todo el mundo aún puede acceder al parking.
Voy a cerrarla. bajo las escaleras concentrándome y poniendo cara de situación. los niños deben de salir del parking...

- ¡Venga! ya es hora de cerrar y no podéis estar aquí.
- Hola. tu eres un Hermano. Te he visto algunos días. - comenta un niño con ganas de entablar una conversación.
- ¿¡Pero tu eres Hermano!? ¡Por Dios!. - dice una niña, de unos 12 años, bastante sorprendida.
- Sí, por Dios soy Hermano; gracias a Él.
La chica continúa mientras yo ya voy cerrando la cancela:
- Y...¿Ahí vive Dios?
Los demás niños se mantienen al margen, distraídos con una pelota. mientras yo, que andaba liado con las llaves y el candado de la puerta, me detengo, la miro y contesto:
- Sí, aquí dentro.. o por lo menos eso intentamos.
- Debe de estar bien. - sigue la niña con cara de decepción al no poder entrar.
- ¿Pero sabes lo mejor?... - respondí yo, a asombro de la niña.
- Que ahí fuera, detrás de esta verga también está Dios. Siempre va contigo...

Me despedí con una sonrisa y caminé hacia la puerta de casa (del colegio). La niña no se inmutó. Se quedó parada delante de esa gran verga hasta que entré y cerré la puerta principal del colegio.



Las casualidades que Dios va poniendo cada día en tu camino. Las de pequeñas conversaciones que mantienes a lo largo del día y que pueden hacerte llegar a pensar y reflexionar mucho.
A mí, esta pequeña me hizo pensar... ¿Dónde está Dios? Esté fuera o dentro de estos muros, seguiré escuchando que quiere de mí.

Y recordad: Al terminar el día...¿Dónde has te has encontrado con Dios? ¿Dónde Él contigo?






Mueveme mi Dios hacia ti.
Que no me muevan los hilos
de este mundo. No.
Mueve mi Dios hacia ti,
desde lo profundo.