Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

jueves, 8 de abril de 2010

Carta para: un gran padre.

Querido padre:

Ya ves. Hoy esta carta es para ti, Juan Real. Para darte las gracias. Quizás sea mejor que haga una lista de los porques:

  • Por darme la vida.

  • Por el pan nuestro de cada día.

  • Porque nunca me faltó el colegio.

  • Porque nunca me falto un abrazo tuyo.

  • Por una sonrisa, de vez en cuando.

  • Por una mirada de complicidad.

  • Por un "buenas noches"

  • Por un "buenos días"

  • Por un "¿que has hecho hoy?"

  • Por una partida a las cartas.

  • Por una mano cuando lo necesitaba.

  • Por una bronca bien merecida.

  • Por un "te entiendo"

  • Por un "se feliz"

  • Por un arropo.

  • Por un abrazo.

  • Por una foto.

  • Por una excursión.

  • Por una reunión.

  • Por un simple "TE QUIERO"
Papá, no sabes lo grande que eres para mí. La de cosas que has llegado a decirme, sin decirme nada. Lo que te quiero, lo que te alabo, lo que te admiro, y cuanto te extraño. La de historias que hemos compartido juntos y la de travesuras que hemos vivido y nos quedan por vivir. La de fiestas sentados en una silla, el uno al lado del otro, solo con la compañía. Por que cuando he estado a tu lado no hacía falta nada más.
¿Te acuerdas cuando bajamos al parque a partir piñones y comernoslo? La idea era guardarlos en bolsitas y casi siempre no podíamos aguantar la tentación y terminabamos comiendonoslos. ¿Y cuando iba contigo a trabajar? Cuantas veces has roneado de mí, con tus clientas; cuantos bollitos me dabas para desayunar y no me quedara dormido. ¿Y cuando fuiste al parque a dar una voltereta y te mareaste? Son momentos innolvidables y que no me importan compartirlos con los demás, porque yo también roneo de tí.
Y las Navidades aquellas en las que la flojera podía más contigo, yo abría los regalos encima de tu barriga. La de pijamas que nos hemos regalado, perdón... los reyes magos nos han regalado. Y las de historias que te pasan al cabo del día y las contabas a la hora de comer (las del burro, la serpiente, la clienta que no te paga...)
Eres incríble

Papá... las lágrimas que recorren mi mejilla ahora mismo, no valen ni la décima parte del hueco que tienes en mi corazón y del trozo que tienes del mío. Me alegro del regalo que me hizo Dios nada más nacer: tenerte a tí y a mamá, como padres.


¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

 

Te quiere, un hijo orgulloso de venir de donde viene, y de ser Hijo de aquel Padre.

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