Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

lunes, 26 de abril de 2010

Dios en las ferias

Una de mis muchas frases es también: "Dios también se va de Feria"

Claro está si tenemos en cuenta la presencia de alegría y gozo que en ella hay. El aire familiar de caseta en caseta, el buen ambiente y por supuesto las ganas de entrega de todo y más, si cabe aún.
Siempre pensamos que Dios, ese ser omnipotente, grandioso y señor de todo lo creado, valga la redundancia, se encuentra en todo ello. En lo creado podemos observar a Dios, incluso en lo creado por el hombre. Porque, no me dirán ustedes que en la próxima romeria, la del Rocío, no acudirán miles de personas por no decir millones a ver a esa Blanca Paloma, Madre de Dios, Reina de Almonte, Señora de las Marismas, Pastora Divina, Virgen Inmaculada, Capullo de Rosa, y Portadora de las llaves de los Corazones. Sí, a esa misma; ¿y no es eso acaso invención del ser humano?¿no es una peregrinación multitudinaria aclamada por cientos de personas? y a la vez ¿no es esa la llamada de Dios?
Por que muchos sabemos cuanto nos gusta mirarla, desearla y hablar con ella. Quizás no sea una simple tradición o una simple feria camuflada como en los últimos años se estima. Puede ser, como bien dicen, una feria, ¿pero como sino se celebra la llegada del Espíritu Santo hasta los discípulos de Jesús? ¿cómo se tendría que celebrar pues la noche/día de Pentecostés?


Que sí, que Dios también se va de feria. Que Él más que nadie, se hace presente en los momentos de felicidad, de unión en comunidad. Que no, que no en esas sonrisas de mofletes rojos causados por la manzanilla.
Como hace algunas semanas afirmaba un sacerdote durante una de las misas del colegio La Salle-Felipe Benito, Dios es la "Ostia".Y si el se atrevia a afirmarlo, porque no decir que Dios está en la Feria. Nosotros los hijos de Dios, somos las manos del mendigo, los pies del caminante,  los ojos del ciego y los oídos de aquellos que están sordos. Y si ellos son Jesús Resucitado... nosotros somos la "Ostia". Por esa regla de tres, en nosotros vive Dios, en nuestras acciones, en nuestro día a día.

"Somos la Ostia, por eso Dios va a la Feria"

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