Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

viernes, 18 de junio de 2010

Caja de sorpresas.

Pues sigo con los exámenes. Ahora, quizás algo más relajado, pero aún con la sangre corriendo por mis venas como si de ello dependiera mi vida, que depende....

Sigo observando mi alrededor. Sigo escuchando el silencio y el ruido. Sigo viendo a personas. Sigo sintiendo gestos. Me dicen más que lo que me podrían decir palabras encadenadas. Quizás sea por que ya aprendí la lección: "Mira, observa, asegúrate y toma tu decisión" Y eso es lo que hago, miro, observo y tomo decisiones, eso sí, me aseguro de ello.
Los nuevos cambios se presentan rápidos, como si no avisaran. Pero uno que no es tonto se da cuenta de las cosas antes de que pasen, y ya se que pasará. Ahora mismo seguro que no lo comprendéis, pues no sabéis de que trata la historia. Solo diré que no tengo angustia ni  tengo que reprochar a nadie lo que ahora se avecina. Todo lo contrario, tengo grandes ganas o más bien, intriga por ver lo que sucede y como se desarrolla el curso que viene. Todo esto es una caja de sorpresas.

En cuanto a mi relación con Dios, no anda mal la cosa. Recuerdo en el verano del 2007, cuando me peleé con Dios. Sí. Mi abuela acababa de fallecer, a mí me rondaba en la cabeza eso de servir a los demás, de seguir las huellas de La Salle.... Todo era un caos. Recuerdo que cada vez que podía en un encuentro de verano, iba a la capilla y hablaba con Dios. Parecería un loco, por que lloraba y reía a la vez. No entendía nada...
Sabía que Dios quería algo de mí, pero estaba tan confuso que no sabía que era. recuerdo que miraba a ese crucificado y le pedía una explicación, un ¿por qué?.Miraba sus manos, atravesadas por clavos; miraba sus pies, ensangrentados; miraba su cara, y lloraba.
Si la gente supiera lo que sabe ese Cristo. Si supieran las de barbaridades que le he llegado a soltar; la de rabia contenida...

Y sin embargo ahora, entregado a Él. Que disparate, ¿verdad?
El curso termina ya. No puedo negar que tengo muchas ganas de ir a Sanlúcar, de pasármelo bien y por supuesto que los niños se lo pasen bien conmigo. Ganas de aportar algo de mí. Quizás sea allí donde me sienta más útil. Con los niños, cara a cara. Semanas de encuentros, donde el Amor de Dios se respira por todos los pasillos y rincones. Es algo... tan especial.



En resumen. la vida me ha dado muchas vueltas. lo de hoy, nadie lo sabía (eso del crucificado de Sanlúcar, un secreto confesable) quizás ayude con eso a alguien. Solo hay que saber escuchar a Dios, y lo más importante, no tener miedo.



Casi todos vienen a mí para que les alivie la Cruz;
son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla.
San Pío de Pieltrecina

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