Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

viernes, 10 de diciembre de 2010

Caminar

A veces uno quiere ir tan deprisa, tan acelerado que se olvida de las pequeñas cosas de la vida.
A veces nos empeñamos en adelantarnos. En adelantar el pie derecho antes que el izquierdo, y claro... tropezamos y nos caemos. Y ya no es el simple hecho de la caída, sino el daño que produce.
Podemos caer en esponja, que nos ayuda a soportar la caída. Podemos también, caer sobre muelles que tal que nos caemos nos levantamos. Sí, también caemos en harina, que aunque nos levantemos nos dejarán marcados toda una vida. Y como no podía faltar, nos caemos en el puro asfalto donde simplemente no solo nos caemos sino que la levantada duele, cuesta...


Así pues es mejor "caminar en presencia" de alguien. Ya sea tu primo, hermano, cuñado, padre, profe... Siempre caminar, en horizontal o vertical. Más despacio o más deprisa... Solo tú puedes decidir eso.
Yo "camino en presencia" de Dios. A veces el me pone alguna zancadilla, para que aprenda y me de cuenta de las cosas. Otras veces me manda a esos personajillos que todos tenemos en nuestras vidas que nos dificultan el paso. Y otras tantas me felicita, me da su sonrisa y me tiende su mano.

Hoy te invito a que camines conmigo. Hoy quiero ser Sal y Luz para ti.



“Camina en mi presencia y sé perfecto”,
reemprende tu camino, caminante;
ya el sueño ha recreado faz y brazos,
el mundo y tu misión están delante.

La ruta de Abraham es nuestra ruta,
su humilde y ciega fe, nuestro talante;
el pueblo del Señor será su pueblo,
la tierra del amor será su parte.

Elías peregrina en obediencia,
el celo del Señor es su combate,
camina, y al llegar a la montaña,
su alma se encontró con Dios amable.

Y tú eres peregrino, Nazareno,
oh Cristo, que en el Padre confiaste,
pusiste entre sus manos tu destino
y en él resucitado te encontraste. 

Oh Dios de la mañana que nos llamas,
alúmbranos la fe que regalaste,
y un día en tu morada cantaremos
con Cristo luz la luz de tu semblante. Amén.

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