Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

martes, 1 de marzo de 2011

Asociación, acto de Esperanza

Me ilusiona poder comprobar que en un presente-futuro, los Hermanos de La Salle van a poder contar con la ayuda de personas comprometidas con la causa, seglares y consagrados que luchan por un instituto dedicado a los niños.

Me alegra así mismo que los Hermanos pongan esperanzas en mi persona, como postulante de un Sector, al cual pertenezco. Que vean en las vocaciones actuales un "esfuerzo por rechazar aquello que comienzan a conocer". Hace pocos días escuchaba a mi director de postulantado decir en una conversación que tengo mérito al querer seguir sus caminos, los caminos que ellos eligieron hace algunos años atrás. Que yo estaba rechazando una vida libre, una vida de adulto seglar, a la vez que tenía que ir rechazándola para encontrarme conmigo mismo y con Dios, para llegar así a consagrarme ante Él. Así que no pude ocultar mi sonrisa al escuchar estas palabras que salían de su boca, ya que el tiene su edad... y que piense de esa forma, aunque a veces no lo demuestre, tiene su mérito, por lo menos así lo veo yo.
Una esperanza que tienen en mí y en todo aquel joven que entrega un poco de su tiempo evangelizando a los niños, educando o sirviendo a la comunidad, tanto religiosa como educativa, de diferentes formas.

Por otro lado, hablaba de los seglares comprometidos. De aquellos que día a día demuestran que dan lo que pueden y tienen, desde cortar el césped, hasta arreglar una puerta, como ofrecer sus oídos o simplemente tener su presencia cerca en alguna oración comunitaria. El darse a los demás no es fácil, y menos a unos frailes que como todos tienen sus más y sus menos, sus pequeñas manías, un "carácter propio". Pensar que un futuro estos seglares van a poder trabajar codo a codo con consagrados, y que juntos van a retomar la institución como asociación, tal y como el fundador empezó esta obra de Dios, es algo maravilloso.
Volver a los orígenes, no es retroceder, como dice la canción, sino más bien analizar las situaciones, saber centrarse y comenzar desde un punto de partida necesario y ya, quizás, olvidado.
Está claro que esto no se hace por necesidad, por falta de Hermanos, sino por compromiso con la sociedad, con el presente que se vive cada día, y al que no se le puede dar la espalda.

Con la expresividad que caracteriza a Marcos Witt... aquí os dejo esta canción: "Somos pueblo de Dios". Todos juntos anunciando al mundo al Jesús del amor y la verdad. El pueblo de Dios, un pueblo especial, llamado para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó a la luz...
 

La verdad es que voy a coger con ganas la Circular mandada desde el Consejo General de Roma a los Hermanos y Asociados del Instituto, tanto que empezaré esta misma noche...

Quizás este sea un buen día para dar las gracia a tantas personas que trabajan por y con La Salle, de todas las formas posibles. Así que Gracias, me alegra saber que hay gente en el mundo con la que se puede contar para acercar el Evangelio a aquellos que necesitan ser consolados, mimados, colmados, y llenados del Amor de Dios.

1 comentario:

  1. Me encanta como vas madurando y creciendo.
    Genial esta reflexión.Dios te bendiga

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