Para la reflexión, la comprensión, la imaginacion. Para crecer personalmente, humanamente y espiritualmente.

Para todos aquellos que miren la vida desde otro punto de vista. Para todos aquellos que estén locos, y que saben que en el fondo merece la pena estarlo. - Juan Miguel Real-

sábado, 9 de junio de 2012

Lazos invisibles

Un hogar no solo son, las paredes, las habitaciones, ni la alfombra de 'BIENVENIDO A ESTA CASA' que hay en el umbral de la puerta, ni los metros cuadrados, ni unas bonitas vistas, ni si quiera el salón donde nos reunimos toda la familia para ver una película en los malos momentos.
Un hogar es ese sitio con techo y paredes que te resguardan cada día del sol y de la lluvia; es, ese sillón desde donde en invierno sientes el calor de la chimenea y en verano, la brisa fresca que entra por la ventana.

Pero un hogar es mucho más que un puñado de habitaciones, son los momentos que vives en ellas...
Un hogar es esa escalera en la que siempre tropiezas con una sonrisa, o esos pasillos, donde los juguetes tienen vida propia. Es esa habitacion donde vives cuando tu hijo tiene miedo y le ayudas a dormir leyéndole un cuento o cuando una niña que está sola en el mundo te dibuja como parte de su propia familia.

Un hogar, son los lazos invisibles, que nos une a nuestra gente y eso, aunque lo intenten, no lo pueden destruir nadie.

Pero no hace falta tener lazos de sangre para crear un hogar, cuando menos te lo esperas todos estos momentos crean otros lazos, invisibles pero indestructibles. Como cuidar con cariño los unos de los otros, ayudar a quien lo necesita sin pedir nada a cambio o apoyarse siempre los unos en los otros juntos, unidos como un equipo. En los buenos momentos y en los malos. Porque hasta en los peores momentos esos lazos te dan fuerza para seguir adelante para apretar los dientes y aguantar, para pensar que si sales de esta podrás volver al hogar.

A veces la vida nos deja fríos e intenta alejarnos de casa, pero si sigues pensando en los tuyos, mantener el calor del hogar es aún posible. Tienes que mirar a los ojos del otro cuando tiene miedo para darle tranquilidad. Tienes que tragar saliva y pelear aunque te pase factura porque ningún precio es demasiado alto si consigues lo que más te importa en la vida. Tienes que esforzarte y seguir adelante sin rendirte, aunque haya gente que no entienda tu lucha, que intente hacer que no avances...

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